El redescubrimento del Románico

En Cataluña, el interés por el mundo medieval se inicia en el siglo XIX con los viajes histórico-literarios y el movimiento cultural de la Renaixença, siguiendo la tendencia que se inició en toda Europa con el romantici¬mo. A finales del siglo XIX se empiezan a organizar las primeras exposiciones de arte románico y gótico y se crean los primeros museos y colecciones. 

Con la voluntad de conocer y estudiar los monumentos románicos del país, en 1907 el Institut d’Estudis Catalans organiza la Misió arquelógico-jurídica a la franja d’Aragó. 

Durante el mes de septiembre visitan la Vall de Boí, recorren sus pueblos y “descubren” las iglesias y las pinturas murales que allí se conservaban. 

Las fotografías, los dibujos y los planos realizados durante este viaje serán la base de las posteriores publicaciones del Institut. En el año 1911 se edita el cuarto fascículo de la obra "Les pintures murals romàniques", que recogía, entre otros, los tres conjuntos de la Vall de Boí. 

Pocos años más tar¬de, en el verano de 1919, la Junta de Museos descubre que se han adquirido y arrancado los frescos de Santa Maria de Mur (Pallars Jussà), pero no puede frenar su venta al Museo de Boston, debido a la falta de leyes de protección del patrimonio. Para evitar que hechos tan graves se repitan, se organiza la campaña de arrancamiento de las pinturas murales románicas del Pirineo catalán para conservarlas en el Museu d’Art i Arqueologia de Barcelona. Las primeras obras se extraen de la Vall de Boíen diciembre de 1919. En 1924 se inauguraron las colecciones de arte románico en la Ciutadella. .